Asimismo, en este día se busca sensibilizar a la población general sobre sus características, las necesidades que presentan tanto a nivel emocional como educativo; y el derecho a que sus necesidades sean atendidas como el resto de las personas, especialmente en los estudiantes de centros educativos.
Hoy en día hay muchos mitos sobre las altas capacidades, y os voy a contar algunos de ellos. Sabemos que los mitos y leyendas tienen una parte real y otra que no lo es. En el caso de las altas capacidades, estos mitos tan instaurados en la creencia popular, llegan a interferir en los procesos de identificación y abordaje de las personas con altas capacidades.
“LAS ALTAS CAPACIDADES SON ALGO REAL”. Se tiene la creencia de que son un rasgo como el color de ojos o la estatura.
Lo cierto, es que las altas capacidades tienen un componente biológico que hace que estas personas tengan un cerebro mucho más eficiente a nivel de conexiones entre neuronas.
Se está estudiando que tienen menos conexiones, pero más rápidas. Se debe a que la capa de “gelatina” (llamada mielina), que recubre los “brazos” (axones) de las neuronas, hace que los mensajes (impulsos eléctricos) entre ellas viajen mucho más rápido que en un cerebro normativo (el que tenemos la mayoría). Esto hace que tengan unos cerebros altamente eficientes y que las personas con alta capacidad tengan un potencial más alto que otros para desarrollar determinadas conductas sobresalientes de la media.
Debemos tener en cuenta que “la media” no deja de ser un constructo social que corresponde a un lugar y momento determinado, el cual se utiliza como baremo para determinar quienes tienen conductas sobresalientes a la mayoría y quienes están dentro de esa mayoría normativa (aclararos, que cuando hablo de normativo me refiero a lo que es más frecuente, estadísticamente hablando).
La peor parte de este mito es que afecta directamente a los procesos de identificación de las personas con altas capacidades.
Ligado al mito anterior, evidentemente las personas con alta capacidad pueden tener una potencialidad superior a la media y en muchos casos eso se va a traducir en un CI alto. Pero tener altas capacidades es mucho más complejo y tiene carácter multifactorial. Por lo que no se puede reducir solo a este valor, aunque siempre se tiene en cuenta.
Las altas capacidades son dinámicas y evolutivas, de ahí la necesidad de que se reevalúen periódicamente, para hacer un seguimiento adecuado y poder ajustas la respuesta educativa a las necesidades del momento de las personas.
Este mito, interfiere mucho precisamente en esto último que os comento. Al creer que son estáticas, nos encontramos con niños a los que se evaluó en un momento de su vida, y nunca más se volvió a revisar el desarrollo de estas capacidades.
“EL TALENTO QUE NO SE CULTIVA SE PIERDE” (Tourón, J).

Pero estos no son los únicos mitos que existen. Hay otros como que son un grupo homogéneo (todo/as iguales); que solo hay una única forma de identificar y responder educativamente: que la creatividad no se puede medir; que es suficiente con meterles más temario; que no necesitan ayuda ni supervisión; que tienen las mismas necesidades emocionales y sociales que el resto; que presentan alto rendimiento en todas las áreas; que son de clase alta; que todo/as llegan a ser adulto/as de éxito; que todo/as tienen talento o que la aceleración es perjudicial.
Podría dedicar muchas líneas a argumentaros el porqué estos mitos están en el error, pero puede que lo deje para otro artículo.
En primer lugar, me gustaría destacar mi participación en el equipo de Psicología Infanto-Juvenil del Centro Creciendo, donde tengo el privilegio de colaborar con un grupo de profesionales altamente especializados en la detección e intervención clínica en Altas Capacidades (AACC). Juntos, nos comprometemos a ofrecer a las familias los recursos y herramientas necesarias para acompañarlas a lo largo de este importante proceso. En este equipo, se trabajan desde las necesidades emocionales hasta las sociales, proporcionando un enfoque integral. Además, realizamos evaluaciones para la detección temprana de AACC, siempre con el objetivo de ofrecer un apoyo adaptado a cada situación y fomentar el bienestar de los niños y sus familias.
El segundo proyecto en el que participo es Estimula tu Mente, una iniciativa que se desarrolla desde la Universidad Miguel Hernández de Elche. Este programa de enriquecimiento curricular está dirigido a niños y niñas con alta capacidad y tiene lugar los viernes alternos por la tarde. Los participantes tienen la oportunidad de asistir a la universidad, donde realizan diversos itinerarios académicos que incluyen áreas como la historia, la biotecnología, el arte, la programación y la inteligencia artificial, o la biología aplicada al entorno cotidiano, entre otros. Además, se ofrecen talleres psicoeducativos tanto para los niños como para sus padres. Os dejo nuestra cuenta de Instagram que acabamos de abrir por si queréis saber más sobre el proyecto o poneros en contacto @estimulatumenteumh
Desde ambos programas en los que colaboro, no solo se fomenta el desarrollo de las capacidades de los menores en un entorno estimulante y enriquecido, sino que también se ofrecen espacios para que las familias compartan experiencias, aborden preocupaciones y reciban orientación, creando un ambiente seguro y de confianza donde todos puedan crecer y evolucionar juntos.
¡Nos vemos pronto con otros artículos sobre las altas capacidades!
Autor
Alejandra Riera Catalá
Psicología infanto-juvenil - Centro Creciendo Alicante
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