Cada 15 de septiembre, Europa se une para concienciar sobre la importancia de la salud prostática. Aunque esta pequeña glándula del tamaño de una nuez puede parecer insignificante, desempeña un papel fundamental en la salud masculina. Su función principal es producir parte del líquido seminal, pero, con el paso de los años, puede sufrir alteraciones que afectan seriamente al bienestar y la calidad de vida.
Problemas como la hiperplasia benigna de próstata (HBP), la prostatitis o el cáncer de próstata son cada vez más frecuentes a medida que los hombres envejecen. La buena noticia es que, con revisiones periódicas y hábitos de vida adecuados, muchos de estos problemas pueden detectarse y tratarse a tiempo.
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en varones y constituye la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres solo por detrás del cáncer de pulmón y el cáncer colorrectal. Sin embargo, las estadísticas también traen esperanza: cuando se diagnostica en sus fases iniciales, las posibilidades de curación superan el 90 %.
La detección precoz es la mejor herramienta para reducir el impacto de esta enfermedad. Muchas veces, el cáncer de próstata no presenta síntomas evidentes en sus primeras etapas, por lo que las revisiones urológicas regulares son fundamentales, incluso cuando no existen molestias.
Proteger la salud de la próstata no es complicado, pero requiere constancia y atención a los cambios en el cuerpo. Aquí te dejamos algunas pautas esenciales:
A partir de los 50 años, es muy recomendable que todos los hombres acudan al urólogo para un chequeo prostático. Si existen antecedentes familiares de cáncer de próstata o factores de riesgo adicionales, es recomendable no esperar hasta los 50 años y comenzar las revisiones a los 40 años.
En la consulta de urología, llevamos a cabo una evaluación completa que puede incluir:
Valoración clínica inicial: donde revisamos tus antecedentes médicos, síntomas y factores de riesgo para comprender tu situación de forma integral.
Ecografía urológica: una valoración morfológica no invasiva que nos permite observar el estado de la próstata y las vías urinarias.
Pruebas complementarias si es necesario: en algunos casos, y solo cuando si se estima oportuno, podremos recomendar una exploración mediante tacto rectal u otras pruebas morfológicas.
Análisis de PSA (antígeno prostático específico): una valoración bioquímica fundamental para detectar alteraciones prostáticas de manera temprana.
Flujometría urinaria: una prueba funcional sencilla e indolora que, mediante un flujómetro, analizamos el flujo de la micción para confirmar si se encuentra dentro de los valores normales.
Gracias a este enfoque completo, podemos detectar posibles problemas de forma precoz y ofrecer el seguimiento o tratamiento más adecuado.

Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, pescado y baja en grasas saturadas, ayuda a reducir el riesgo de enfermedades prostáticas. Algunos estudios sugieren que los alimentos ricos en licopeno (como el tomate) y el consumo moderado de soja pueden tener un efecto protector.
La actividad física regular ayuda a controlar el peso, mejora la circulación sanguínea y reduce la inflamación, factores que influyen en la salud prostática. Caminar, nadar o practicar ciclismo moderado son opciones excelentes.

El tabaco y el consumo elevado de alcohol pueden aumentar el riesgo de enfermedades prostáticas y afectar negativamente a la salud general.
Algunas señales de alerta incluyen:
Dificultad para orinar o flujo urinario débil.
Aumento de la frecuencia miccional, especialmente por la noche.
Sangre en la orina o el semen.
Dolor pélvico o lumbar persistente.
Si notas cualquiera de estos síntomas, consulta con un especialista lo antes posible.
El 15 de septiembre es una ocasión perfecta para recordar a amigos, familiares y pacientes la importancia de cuidar esta glándula. La concienciación salva vidas: un simple chequeo puede marcar la diferencia entre un diagnóstico temprano y una enfermedad avanzada.
Además, hablar abiertamente sobre la salud masculina ayuda a derribar tabúes que todavía existen en torno a este tema. Muchos hombres retrasan sus revisiones por vergüenza o miedo, lo que puede complicar el tratamiento.
La salud prostática es un pilar esencial del bienestar masculino. Adoptar hábitos saludables, acudir a revisiones urológicas y estar atento a los síntomas son pasos sencillos que pueden prevenir enfermedades graves. Este Día Europeo de la Salud Prostática, da el primer paso: programa una revisión con el urólogo y comparte esta información con quienes te rodean.
Cuidar tu próstata es cuidar tu calidad de vida, hoy y en el futuro.
Autor
Dr. Pablo Garrido
Urólogo de adultos - Centro Creciendo Madrid
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