Miedos y Fobias en la infancia y en la adolescencia

El miedo constituye un sistema primitivo de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones de peligro. Es el sistema que nos ayuda a protegernos para garantizar nuestra supervivencia, expertos como Xavier Méndez lo han estudiado ampliamente. El miedo es una emoción que vamos a sentir a lo largo de nuestra vida en muchas ocasiones, aunque dependerá de los factores biológicos, psicológicos y sociales su manifestación. Los miedos son evolutivos y dependiendo de la etapa vital en la que nos encontremos van a tener una forma u otra.

El miedo es una emoción que vamos a sentir a lo largo de nuestra vida en muchas ocasiones, aunque dependerá de los factores biológicos, psicológicos y sociales su manifestación. Los miedos son evolutivos y dependiendo de la etapa vital en la que nos encontremos van a tener una forma u otra.

Los miedos son frecuentes en la infancia y aunque la gran mayoría de las veces van a desaparecer con la edad para dar paso a otros, hay ocasiones en las que se puede constituir un trastorno fóbico que altere el normal funcionamiento de la persona. Por suerte las fobias en la infancia no superan el 8%.

La mayoría de los miedos son transitorios, de intensidad leve y específicos de una edad. (Méndez et cols. 2022)

Durante la infancia es más frecuente que aparezcan los miedos y a medida que se acercan a la adolescencia cambian y se reducen. Los miedos “proporcionan a los niños medios de adaptación a los estímulos estresantes vitales” (Morris y Kratochwill, 1987, p.53).  En la infancia tenemos menos desarrolladas las habilidades y los conocimientos necesarios para afrontar situaciones complejas. Es por ello que a medida que crecemos y aprendemos nuestra seguridad en nosotros mismos y la capacidad para sobrevivir aumente, reduciéndose los miedos.

 

Los miedos han sido algo muy estudiado desde la psicopatología infantil y hay numerosos estudios que muestran consistencia en las diferencias de género y edad. Estos estudios muestran que las niñas obtienen puntuaciones superiores en las escalas de miedos respecto de los varones, así como los pequeños obtienes puntuaciones más elevadas en escalas de miedo que los adolescentes (Méndez et cols., 2013).

A lo largo de la vida los miedos van cambiando. Esta es una tabla de cuáles son los más frecuentes a cada edad.

Cómo se puede observar en la tabla, cuanto más pequeños somos los miedos más se relacionan con la supervivencia, la seguridad, el dolor físico. Tras esto el miedo evoluciona a conceptos más simbólicos, dando paso a los sociales.

Las características de los miedos se componen de psicofisiológicas, motoras y cognitivas. Y según el nivel de intensidad hablaremos de miedo o fobia. La diferencia principal (simplificándolo mucho) es que la fobia es un miedo desproporcionado y desadaptativo que impide al individuo hace una vida normal.

Hay multitud de miedos, los más frecuentes en consulta son el miedo a la oscuridad, miedo a la separación y miedo al rechazo social.

Una vez dicho todo esto y hacer una foto fija de lo que nos preocupa, tenemos que buscar las herramientas para saber cómo abordarlos.

Lo primero que se recomienda es que acudáis a un profesional, lo podéis consultar con vuestro médico de familia, o acudir a Centro Creciendo para que cualquiera de las compañeras, tanto de pediatría, como de psicología, os orienten en vuestro caso particular.

Desde casa lo que podéis hacer es:

  1. Escuchar a vuestros peques para poder entender que temen,
  2. Validar su emoción (recordad que cuando somos pequeños las cosas se ven diferente).
  3. Explícale que es transitorio, que el miedo es una emoción de protección que le ayuda a sobrevivir.
  4. Dale seguridad, que sepan que estás ahí, aunque estés en otra habitación. Que contigo no les va a pasar nada.
  5. Los miedos son algo que interfiere en el sueño de los peques, así que se sientan seguros y protegidos les ayudará no solo a tener menos miedo, si no a dormir mejor.
  6. Si tiene miedo a la oscuridad, acude cuando te llame sin encender las luces. Así ayudarás a que asocie la seguridad que le aportas a la oscuridad (y no a la luz, porque se hará el problema más gordo).
  7. Si tiene miedo al cole, pide ayuda al equipo docente. Puede que esté pasando algo en el cole y no sepa expresarlo.
  8. Si tiene miedo al rechazo social, explícale que es único y especial, que no tiene porqué gustarle a todo el mundo y que es algo normal. Que intente ser fiel a lo que siente y sea coherente con lo que hace y no se defraude a sí mismo. Y que la gente que de verdad le quiere, estará a su lado.

Tengamos en cuenta que, dependiendo de la respuesta que demos a sus miedos, influirá en que estos miedos pasen de transitorios y evolutivos a fobias. El papel de los padres y madres es crucial en la etapa de la infancia y adolescencia.

Como siempre os digo, no estáis solos. Desde Centro Creciendo estamos todo el equipo de profesionales para apoyaros, orientaros y acompañaros en este proceso tan bonito como complejo que es la crianza.

 

Autor

Alejandra Riera Catalá

Psicóloga Infanto Juvenil - Centro Creciendo Alicante

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