Soy una persona empática, honesta y muy apasionada de la vida. Me encanta leer, tomar una taza de té caliente mirando el atardecer y disfrutar de conversaciones con personas que nutren. También soy doctora en bioquímica y dietista-nutricionista especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Psiconutrición, profesora universitaria, divulgadora y escritora.
Desde que tengo memoria he sentido una necesidad profunda de ayudar a los demás. De niña y adolescente participé en voluntariados y ONG, movida por una empatía muy temprana y por una curiosidad constante por entender cómo funcionamos las personas: no solo el cuerpo, sino, sobre todo, la mente. Con el tiempo comprendí algo que hoy guía toda mi práctica profesional: no hay salud sin salud mental, y no hay conducta alimentaria sin emociones.
Mi camino no ha sido lineal, pero sí profundamente coherente. Empecé estudiando Medicina —aunque soñé durante un tiempo con ser cámara de televisión y conocer el “detrás de las cámaras” de la vida— y más tarde orienté mi trayectoria hacia la Bioquímica, la investigación y la docencia. Realicé la tesis doctoral y, en paralelo, estudié Nutrición. Durante años desarrollé una carrera científica y académica intensa, hasta que la vida me obligó a parar, mirar hacia dentro y construir un proyecto propio, más alineado con quien soy y con cómo entiendo el cuidado de la salud.
Desde entonces me dedico a la nutrición clínica, la docencia y la investigación, con especial foco en un enfoque que, cuando comencé, apenas se trabajaba: la integración real entre nutrición y psicología. Así nació mi especialización en psiconutrición y, de manera natural, en los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), una de las áreas más complejas, exigentes y humanas de la práctica clínica.
Acompañar a personas con TCA implica rigor científico, sí, pero también presencia, paciencia, escucha y respeto profundo por los tiempos de cada proceso. Trabajo de forma coordinada con psicólogas, otros profesionales sanitarios y educadores, desde un enfoque interdisciplinar. Sin embargo, si hay algo que considero el verdadero corazón de mi trabajo, son las familias: familias comprometidas, valientes, que sufren y aman a partes iguales, y que necesitan orientación, sostén y esperanza. Porque de los TCA se sale. Con ayuda, con confianza, con constancia… pero se sale.
Mi manera de trabajar está atravesada por la formación continua y el compromiso con la evidencia científica. He realizado miles de horas de formación especializada, participo cada año en congresos nacionales e internacionales, imparto docencia en varias universidades y doy charlas y ponencias en distintos contextos profesionales. Soy autora y coautora de seis libros y formo parte de diversas sociedades científicas y grupos de trabajo. Aprender, cuestionar y actualizarse es, para mí, una responsabilidad ética.
Nada de esto tendría sentido sin mis dos grandes pilares personales: mi hija y mi marido. Somos “los tres mosqueteros”, una pequeña familia muy unida, mi refugio y mi motor. Ellos me recuerdan cada día por qué hago lo que hago y desde dónde quiero hacerlo.
Ahora inicio una nueva etapa con la ilusión de poner toda esta experiencia, sensibilidad y conocimiento al servicio de las personas que lleguen a esta unidad buscando ayuda. Mi compromiso es acompañar con profesionalidad, calidez y respeto, creando un espacio seguro donde la recuperación sea posible.